Piel de trucha.

Dicen, que uno nota que va haciéndose mayor a medida que cambian sus preocupaciones y prioridades. Que la edad te marca ese punto de inflexión entre lo no importante y lo que de verdad importa.

Cumples años y, de repente, te ves haciendo lo mismo que aquéllos que, con veinte, llamabas viejos de treinta. Dejas de cerrar bares, para abrir panaderías. Te levantas el domingo para tomar el vermú. Pasas tu día libre planchando, lo que no planchaste en el último año. Y, cuando organizas una comida (¿dónde quedaron las cenas?), buscas sitio hasta para un carricoche, por si alguna de tus amigas no tiene a quién encasquetar la descendencia.

¡Así son los treinta!, ¡benditos treinta!

Pero la edad, por desgracia, no sólo nos da poso, nos hace más serenas e inteligentes (a quién se deja, claro). ¡La edad nos quita agua! Sí, señoras, los años nos chupan agua, como Drácula chupaba sangre.

Y en este punto estoy yo, la reina de la piel mixta por excelencia, con 32 primaveras y más escamosa que una trucha.

La edad, la ducha caliente, el frío, la calefacción… nos sacan hasta la última gota de agua de nuestras entrañas y, por más que la guapérrima de Bar Rafaeli diga que el secreto para una piel luminosa y tersa es beber mucho (ella dice que agua de coco, pero cualquiera se bebe semejante jarabe) y dormir 8 horas (esto da para una entrada completa), hacen falta milagros para sobrevivir a un invierno sin que parezca que nos hemos lavado la cara con el nanas níquel y que nuestras piernas y codos no suelten esa especie de caspilla cuerpil que reaparece de año en año.

Así que, en mi búsqueda de la belleza eterna, he ido aprendiendo algunos trucos que, aunque no me han hecho más guapa, me han hecho más suave. Menos es nada.

Ahí van, pues, mis primeras recomendaciones para las caspilla, que para lo del nanas nos vemos en próximas entregas.

  • Bebed agua, en todas sus formas. No voy a ser yo quién le lleve la contraria a mi amiga Bar.
  • No os escaldéis en la ducha. La piel y la factura del agua caliente os lo agradecerán.
  • Bebed más agua, hasta el encharcamiento si hace falta, pero procurad no hacerlo cerca de la hora de dormir, no vayáis a haceros pis en la cama que la liáis parda.
  • ¿Seguís escamosas? Probad con esto:

Ureadin 10 Loción  1000ml (28€).

Si la vagancia y el frío mañanero os apremian a las 7 am, esta crema es una buena opción. Fluida, cero pringosa y muy hidratante. ¿El pero? Si sois de esas raras avis que se exfolian a menudo o tenéis más moral que el Alcoyano y os depiláis por la mañana en la ducha, ojito que pica. Cosas de la urea.

Ureadin10

Bio-Oil 60ml (8€).

No sé vosotras, pero yo no soy capaz de embadurnarme el cuerpo entero con un aceite, me da como asquito, pero mezclarlo con el body milk me parece una buena opción. Bio-Oil potencia la hidrataciónes regenerante, antiestrías (que de eso sabemos mucho) y un best seller entre las potingueras, ¿se puede pedir más?

Biooil

Argán de Deliplus 200ml (1.80€).

Es uno de los clásicos del Mercadona. Después de la polémica suscitada por su, ya repuesta, crema de aceite de oliva, la de aceite de argán se convirtió en la favorita de muchas. No voy a pararme en hacer juicios sobre sus componentes, a quién le molesten, lógicamente no comprará una crema de 1.80€, todo se paga. Para aquéllas a las que les dé igual, es una crema barata,  muy hidratante y se absorbe rápido. Ni trampa, ni cartón.

Deliplus

 

Espero que estas recomendaciones os conviertan, por lo menos, en sirenas, mitad escamas, mitad piel humana.

Nos leemos pronto.

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